domingo, 6 de marzo de 2011

Los Hombres del Desierto de Juda



Y continuaban perseverando en la enseñanza de los Enviados, en el compartir unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
Todo el mundo estaba impresionado por las muchas maravillas y señales que hacían los Enviados.
Todos los creyentes estaban unidos, y tenían en común todas las cosas.
Vendían sus propiedades y sus pertenencias, y lo repartían entre todos según la necesidad de cada uno.
Todos los días asistían unánimemente al Templo, partían el pan en las casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
Alababan a YHWH y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. Y YHWH añadía cada día a la comunidad [a los que se iban salvando]. (Hechos 2:42-47)





Te doy gracias Adonay, porque me has alegrado con tu alianza yo te busco: y tu, como verdadera aurora, te me has aparecido, como un destino (extracto del himno 4 Qumran)

0 comentarios:

Publicar un comentario